Séptimo Miau

Suelen preguntarme por qué el grupo de teatro que dirijo lleva el extraño nombre de Séptimo Miau.

   Respondo que Séptimo Miau es un personaje de Valle-Inclán, de la obra Divinas palabras, que encarna en su nombre la simbología del gato como animal satánico y el número siete, de referencias bíblicas.

   A un grupo de teatro como el mío, esta mezcla de lo bueno y de lo malo, de lo blanco y de lo negro, de lo celestial y de lo subterráneo, le sienta como un traje.

   No hay que olvidar que hacemos teatro en español en el centro y en el este de Europa, que les tronchamos los huesos a los textos clásicos hasta que cantan la verdad, que, a pesar de todos los premios recibidos, las instituciones españolas destacadas en el exterior nos han prestado un imponderable apoyo de cero euros y que, en definitiva, Valle-Inclán nos enseñó que hasta las tablas llega con mucha más dificultad la mano leprosa de la censura, porque en el teatro, sencillamente, la autoridad somos nosotros.

David Llorente.


Blue Magic

BLUE MAGIC es la historia de una familia que no es tan feliz como parece.

Es la historia de un jardín, de una cena, de una noche muy larga y de una visita inesperada.

Es la historia de un incendio en el centro comercial y de unos maniquíes que han salido corriendo, huyendo del fuego.

La pregunta es la siguiente: ¿Estamos seguros con todos esos maniquíes en la calle? ¿No querrán venir a quitarnos lo que es nuestro?


Los funcionarios

No es necesario un escenario para desarrollar esta pieza teatral.

De hecho, es aconsejable que no haya un escenario.

Basta una habitación cualquiera. El público y los músicos quedan integrados en la representación. Se difumina la línea que separa a los que hacen de los que miran.

Una oficina en un ministerio vacío. Dos funcionarios que llevan allí veinte años, sin salir, hilvanando un discurso absurdo y repetitivo.

Paredes vacías. Polvo y telarañas. Máquinas de escribir que no funcionan y montañas de papeles inútiles. Un teléfono al que ya no llama nadie.

La escenografía se convierte (con la ayuda de los músicos) en el espejo interior de burócrata y del chupatintas.


Catalepsia

Inspirada en tres piezas breves del teatro de Valle-Inclán, Catalepsia indaga en la capacidad del dinero para escarbar en las basuras del alma humana, sacando al exterior lo que más apesta.


Cocoliche

Hay personajes secundarios que encarnan la tragedia de una manera mucho más descarnada que los protagonistas.

Y hay muñecos, movidos por alambres, cuyos ojos desamparados nos hacen llorar a gritos.

Federico García Lorca quiso cortarnos la digestión con la historia de la niña vendida a un viejo pervertido y nos dejó, sin quererlo, el relato desgarrador de Cocoliche, el niño que tendrá que enfrentarse a la tarea más difícil de todas: Entender (y aceptar) cómo funciona el mundo y qué es lo que mueve al hombre.

 

 

Godot o la muerte no tiene la última palabra

Premio a la Mejor Interpretación Femenina, a la Mejor Obra y la Mejor Dirección en el Festival de Teatro Español en la República Checa 2010.

Cinco mujeres.

Cinco vidas destrozadas.

Godot es el hombre que nunca llegará y al que, sin embargo, estaremos esperando toda la vida.

Da igual quién sea Godot. Da igual, en realidad, si existe o no existe. Porque si no existe, basta con inventarlo.

 

Los cisnes de Chernóbil

Premio Especial del Jurado a la Mejor Obra de Teatro Escolar de la República Checa en el Festival Thalie 2013

Después de la explosión de la central nuclear, se formó, en la ciudad de Chernóbil, un lago radiactivo. Allí, rodeados de basuras nucleares, viven un árbol canceroso, un cisne negro (que fue blanco) y el gran Dementerio, un mago al que encadenaron para siempre como castigo por convertir a la Reina en un pez.

Doce años después, el Rey regresa de la guerra para asistir a la boda de su hijo. Pero el Príncipe no tiene con quién casarse. Su prometida se ha escapado y ha ido a esconderse al lago radioactivo, donde sufrirá, al igual que el resto de sus moradores, una extraña mutación.

 

Gregor Samsa

Un ser deforme y repugnante (vagamente semejante a un ser humano) se encierra en una jaula y decide no salir de allí jamás. Ya no puede aguantar una sola palabra más de compasión o de lástima. Además, necesita silencio y soledad para entregarse a la reconfortante labor de llamarse monstruo a sí mismo y de odiar a muerte a los que no tienen las mismas deformidades que él.

 

Roja Caperucita

En el cuento tradicional de Caperucita Roja podemos encontrar algunos puntos oscuros que, a pesar del tiempo y de las versiones, todavía están sin aclarar:

¿Por qué la Madre permite que Caperucita atraviese sola el bosque?

¿Por qué el Lobo no se come inmediatamente a Caperucita, sino que la sigue hasta la casa de la Abuela?

¿Por qué el Lobo se come a la Abuela?

¿Quién es, en realidad, el Leñador?

Y sobre todo, ¿por qué Caperucita no teme al Lobo?

 

 

Las tres hijas de Krapp

Tres historias cortas con un denominador común:

Una cinta vacía.

Una cinta en la que no hay nada grabado, tan solo el largo susurro del silencio.

Una cinta que, por no tener nada, es susceptible de tenerlo todo.

Una cinta que (si le añadimos las palabras adecuadas) puede recomponer las piezas descolocadas del puzle de nuestra vida. Y encontrarles el sitio exacto a las que se habían quedado fuera.

 

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